22 de diciembre de 2010

No soy dueño de tus ganas de besar,         
 ni de los motivos que tendrás para ignorarme.                 
 No soy dueño del pasado que quemó ideas locas en tu disco duro.                                  
   No soy dueño de la posibilidad  de acercarme un poco a tus anhelos. 
                 Si me abrieras una puerta del presente,
                 le darías un motivo a mi futuro.
  Dueño de todo cuando sueño,
y de nada cuando tengo.
Paupérrima miseria la de enamorarme así,
de ti que no lo estás de mi.

Es vivir entre acertijos haciendole cosquillas
                                                                  a estas ganas de llorar.

No soy dueño de un "sí" en tu parlamento, ni de un "no" que asesine la esperanza.
No soy dueño de lo que me quieras dar, ni de lo que me has quitado sin saberlo.

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